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jueves, 31 de enero de 2013

"Cuando la muerte se llena de vida"

  La muerte, silenciosa compañera de la que no nos podemos separar por más que lo intentemos, pues siempre de un modo u otro nos envolverá en sus negras vestiduras, ya sea llevándonos a nosotros mismos o a nuestros seres queridos. Es por ello... porque ella siempre está presente, que debemos aprender a convivir con su existencia, debemos aprender a respetarla y a aceptarla, ya que no sabemos en qué momento nos puede sorprender.

  Ella, esa dama de pálida tez, de larga y oscura túnica, de frío abrazo... nos hace cuestionarnos ciertas cosas como por ejemplo...  ¿qué quedará de mí una vez que la muerte hiera con su güadaña mi cuerpo?, ¿dejaré un buen legado?, ¿qué recuerdo quedará de mí a áquel que pudo conocerme?, ¿hice bien las cosas o quizas mis actos pudieron o debieron ser mejores?... Tantas y tantas preguntas que nos planteamos cuando la muerte se llena de vida en nuestro entorno cercano.  
  Es entonces, cuando todo se vuelve de otro color y analizamos situaciones de la vida, observando  con tristeza como el paso del tiempo... los malosentendidos... la incomprensión... el orgullo... el ego... hacen destragos en las relaciones bien sean de familia o de amistad, sin que intentemos poner remedio a ellos. 

  Ese triste y agonizante momento en que esa dama de semblante serio se deja ver en la cercanía, nos hace recordar y valorar todo aquello que realmente es importante en nuestra vida. El acto del olvido y del perdón se vuelven mucho más fáciles y observamos como el hecho de no hacerlo puede dañar nuestros días. 
 Cerca de la presencia de esa triste y fría figura, nos damos cuenta de que modo más absurdo desperdiciamos a veces nuestro tiempo... de lo grata y tremendamente especiales e importantes que son algunas personas que Dios nos ha regalado y que por tímidez, dejadez o simplemente porque lo damos por hecho, nos olvidamos de decirles a menudo un te quiero.
  
 Ella, esa de la que siempre queremos estar lejos, nos deja ver lo mucho que necesitamos a esos seres que ya sea en la distancia o en la cercanía, forman parte del motor de nuestra vida. Y hacemos un examen de nuestros días y de nuestro comportamiento, de nuestra gente y de lo que hemos dado y nos han dado y vemos que no siempre todo lo hemos valorado en el grado en que debió ser hecho. Y hacemos un recuento de todo lo que poseemos... de todo lo que hemos tenido y de todo lo que hemos perdido... 

  Y es ese momento en el que la muerte se llena de vida y obliga a decir adios, cuando comenzamos a mirar la vida a través de otro objetivo...

Texto: Celeste Orjales.
Imagen de Internet.

 

2 comentarios:

  1. Hola Celeste...la muerte esa q nos acompaña en todo momento...cada día se va llevando gente q conocemos q queremos ...hasta ese día no tan lejanos que seremos nosotros a quien lleve. Por eso debemos amar la vida e intentar ser felices ya sea viendo una puesta de sol, un bonito amanecer ,sentir la vida y querer y respetar a los q están a nuestro alrededor. Pero sobre todo querernos a nosotros mismos ,respetarnos y sabernos valorar...vivir el presente
    Que bonito escribes mi niña!!!

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    1. Eva Sol y Luna, ese día en que nos llevará, llegará, pero espero y deseo que esté muy lejos. A parte de esto, dejas un bonito mensaje en tu comentario, querer... respetar... valorar... Graciñas por ello y me alegra saber que te parece bonito mi modo de escribir, se intenta hacerlo bien pero no siempre se consigue. Saludos.

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